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J Balvin y el mito del “TUS dioses me eligieron”- Wherever I May Roam" ANALISIS

En el podcast de Luisito Comunica y Berth, J Balvin fue invitado para hablar de distintos temas de su carrera. En el transcurso de la charla, surgió inevitablemente el tema del “cover” que realizó para el 30 aniversario del Black Album de Metallica, incluido en The Metallica Blacklist, un proyecto donde distintos artistas reinterpretaron canciones del disco.

Al tocar el tema, J Balvin afirmó que ya estaba preparado para el “hate”, argumentando que existe poco respeto o apertura por parte de la comunidad metalera. Según él, mientras los fans lo critican, sus ídolos lo respetan.

Y aquí es donde comienza el problema.


El exceso de crédito propio

Más allá de lo anecdótico o gracioso que puedan parecer sus declaraciones, J Balvin se atribuye demasiado mérito.
Independientemente de si la invitación vino directamente de Metallica, de su equipo o de intermediarios de la industria, lo cierto es que tenía una oportunidad enorme: demostrar visión, respeto y creatividad.

Pero decidió no hacerlo.

Su argumento fue que no quería “tocar una obra de arte”, por lo que únicamente utilizó la base del track original y lo interpretó con su actitud y estilo.

El detalle es que eso era exactamente lo que NO debía hacer.


El punto de todo el proyecto

El Blacklist existe justamente para que cada artista:

  • Reinterprete

  • Transforme

  • Proponga algo nuevo

Ejemplos sobran:

  • Ha*Ash llevó The Unforgiven a un country en “espanglish”

  • Juanes reinterpretó Enter Sandman con un enfoque distinto pero funcional

  • José Madero transformó The Unforgiven en una versión minimalista con piano y aire de canción de cuna

Guste o no cada versión, todas tenían propuesta.


El caso J Balvin: hacer lo mínimo

En contraste, J Balvin hizo lo mínimo posible.

Y esto es especialmente grave considerando que:

  • Tiene acceso a estudios profesionales

  • Ingenieros de audio

  • Músicos

  • Productores

  • Disquera

  • Recursos que la mayoría de artistas jamás tendrá

Aun así, no entregó algo digno, ni siquiera dentro de su propio género, en el que lleva años trabajando.


Fallas técnicas, no solo “hate”

Varios productores y analistas musicales revisaron el tema.
Uno de ellos, Shaun Track, realizó un análisis objetivo donde incluso detectó notas desafinadas.

Esto es particularmente irónico tratándose de un artista que suele apoyarse en autotune y producción digital avanzada.

La sensación general es clara:

Parece un track grabado de último momento, sin revisión, sin cuidado y sin dirección artística.

Todo indica que ni siquiera pasó por un filtro serio antes de publicarse.


Los números tampoco lo respaldan

En YouTube, la canción no alcanzó las reproducciones habituales de J Balvin.
El interés se sostuvo más por:

  • Su nombre

  • La polémica

  • El morbo

No por la calidad del resultado.

Si hubiera presentado una versión sólida —aunque fuera controversial— el debate sería otro. Pero al no haber propuesta, lo único que quedó fue la crítica.


El verdadero problema

El error no fue ser reguetonero.
El error fue creer que la actitud sustituye al trabajo creativo.

Culpar a los fans metaleros de rechazarlo “por su género” es una forma cómoda de evitar una autocrítica más profunda. La realidad es más simple y más dura:

👉 El resultado fue pobre y sin visión.


Conclusión

El tiempo ya habló.
La versión no trascendió por su calidad, sino por la controversia.

Y eso debería ser una advertencia no solo para J Balvin, sino para cualquier artista grande:

El estatus no reemplaza la propuesta.

Ojalá que el próximo proyecto en el que participe pase por una revisión más honesta antes de publicarse.

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