En redes sociales es un tema recurrente el “techo” de visualizaciones que muchos creadores enfrentan en distintas plataformas. Durante un tiempo, se hablaba de un lÃmite aproximado de 200 vistas en TikTok y entre 400 y 500 en YouTube Shorts.
Este supuesto techo se interpretaba como una fase de prueba, donde el algoritmo mostraba tu video a un grupo reducido de personas. Si el contenido tenÃa buen rendimiento en interacción y retención, se expandÃa a una audiencia mayor. Al menos, asà lo explican muchas experiencias compartidas por creadores.
Incluso se decÃa que subir contenido de forma constante ayudaba a romper ese lÃmite, como si la plataforma premiara la disciplina y la frecuencia.
Cuando la constancia ya no es suficiente
La realidad actual es más confusa. Existen perfiles que publican a diario y aun asà ese techo no se rompe. Esto ha llevado a muchos a percibir el algoritmo como algo inestable o incluso aleatorio: lo que funciona hoy, mañana deja de hacerlo, aun manteniendo la misma calidad.
Hoy en dÃa, el tráfico orgánico parece cada vez más reducido, y en muchos casos da la sensación de depender más de la suerte que de una lógica clara y predecible.
Algunos usuarios incluso reportan que el nuevo techo está alrededor de 100 vistas en TikTok, mientras que en YouTube Shorts el comportamiento sigue siendo poco claro.
¿La IA viene a mejorar o a complicar?
Aquà entra un nuevo factor: la Inteligencia Artificial.
Plataformas como TikTok y YouTube han comenzado a integrar IA con el objetivo de mejorar la recomendación al público correcto.
En teorÃa, esto suena bien, sobre todo para proyectos de nicho. Pero no hay que olvidar algo fundamental: las plataformas son negocios. Si tu contenido no genera retención, tiempo de uso o ingresos, simplemente no es prioritario para el sistema.
Puedes tener un guion digno de una pelÃcula, pero si conecta solo con una audiencia muy especÃfica y no con el público general, el alcance será limitado.
El fin del orgánico (o casi)
Hoy el alcance orgánico puro es cada vez más raro. Pagar publicidad parece ser la única forma de “desbloquear” el alcance, pero incluso eso tiene un lado oscuro: las plataformas saben cuándo eres cliente.
Muchos creadores sienten que, una vez que pagas, el sistema reduce aún más tus vistas orgánicas, empujándote a invertir constantemente para mantener números aceptables.
No es una regla escrita, pero sà una percepción cada vez más común.
El reto extra para los músicos
Para los músicos independientes el panorama es todavÃa más complejo.
Ya no basta con:
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Componer
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Grabar
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Distribuir
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Tocar en vivo
Ahora también hay que:
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Escribir guiones
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Crear videos atractivos
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Captar atención en segundos
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Convertir una vista en seguidor
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Y luego en oyente real
Todo en un entorno donde la mayorÃa de usuarios consume contenido solo como distracción, no para descubrir nuevos artistas.
¿La IA como herramienta, no como salvación?
Todo apunta a que usar IA será más una necesidad de adaptación que una ventaja competitiva. Hay demasiado contenido y cada vez menos atención disponible.
Conectar con esas primeras 100 personas y lograr métricas aceptables será difÃcil. Para músicos sin base de fans, el reto se duplica.
La verdadera estrategia: salir de la plataforma
Ante este escenario, la mejor decisión no es pelear contra el algoritmo, sino reducir tu dependencia de él.
Llevar a cada seguidor a espacios bajo tu control —como WhatsApp, Telegram o tu propia web— te permite:
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Mantener contacto directo
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Distribuir tu material sin intermediarios
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Reducir el impacto de cambios en algoritmo o IA
Mientras más control tengas sobre tu distribución, menos vulnerable será tu proyecto a los caprichos de las plataformas.

