Formar una banda parece sencillo: gente con gustos similares, instrumentos y ganas de tocar.
Mantenerla viva es otra historia.
La mayorÃa de las bandas no mueren por falta de talento, sino por problemas humanos que se repiten una y otra vez.
Mente cerrada
Siempre hay alguien que, a la hora de componer, es el primero en objetar todo.
No para mejorar la idea, sino para empujarla hacia algo que ya existe.
Quieren sonar como otras bandas, pero al mismo tiempo exigen “originalidad”.
Si la decisión final no les gusta, entran en modo diva: tocan mal, se desconectan o generan fricción innecesaria.
No buscan un estilo propio, buscan ganar discusiones.
Irresponsabilidad
Tener una banda es una forma de desahogo, sÃ.
Pero también es un compromiso.
Cuando alguien empieza a faltar a ensayos, llega tarde a presentaciones, se excede en fiestas o deja que los vicios controlen el proyecto, el ambiente se vuelve tenso.
El estrés se acumula y la música pasa a segundo plano.
Ahà solo hay dos caminos: corregir esas conductas o apartar a quien las provoca.
Ignorarlas casi siempre termina igual: la banda se rompe.
Metas distintas
A veces todo fluye: buena quÃmica, buena música, buen ambiente.
Y aun asÃ, el proyecto fracasa.
¿Por qué?
Porque no todos están jugando el mismo juego.
Para algunos es un hobby.
Para otros, un proyecto serio.
Para otros, solo una forma de pasar el rato.
Si las metas no se alinean, no es culpa de nadie… pero tampoco tiene futuro.
En esos casos, lo más sano es cerrar el ciclo y buscar un proyecto que encaje con lo que realmente quieres.
“Yokos”
Este tema incomoda, pero existe.
Personas que, consciente o inconscientemente, mezclan lo personal con lo musical y generan conflictos.
Celos, malentendidos, rivalidades innecesarias.
En bandas donde se cruzan emociones, egos y expectativas, basta una mala interpretación para romper la armonÃa.
También está la clásica “Yoko” —hombre o mujer— que disfruta el caos, que se alimenta del conflicto y lo disfraza con actitudes de rockstar.
Suelen ser personas emocionalmente inestables que proyectan sus inseguridades en el proyecto.
Moraleja
Una banda no es solo tocar canciones.
Es trabajo en equipo, comunicación y equilibrio.
El mundo musical tiene locura, excesos y diversión, pero también necesita seriedad para sobrevivir.
Y seamos honestos:
¿en cuántos trabajos puedes hacer música, desahogarte, convivir y perder un poco la cordura sin que te corran?

