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Hoobie o Emprendimiento?


Es muy común iniciar un proyecto musical cuando notas que tienes potencial en tu instrumento.
La idea de ganar dinero y vivir de lo que te gusta enciende la motivación: te juntas con tus amigos, sacan canciones, suenan bien… y el viaje comienza.

Y aunque eso suene como otra historia de éxito —la clásica banda de amigos que lo logra—, en Latinoamérica la mayoría de las veces no funciona así.

No porque no haya talento, sino porque olvidamos el entorno:

  • un mercado saturado

  • un público que no siempre reconoce el esfuerzo

  • géneros dominantes que no son el rock o el metal

  • y una barrera clave: el idioma

Si la gente no entiende lo que dices, no conecta… y se va.


Tocar bien no es suficiente

Un proyecto serio exige más que habilidad musical.
Y aquí viene una verdad incómoda: los amigos no siempre son la mejor opción.

La amistad no sostiene un proyecto si cada integrante no entiende su rol.
Y ese rol va mucho más allá de tocar un instrumento.

A veces surge de forma natural.
La mayoría de las veces, hay que trabajarlo y asumirlo conscientemente.


¿Qué roles? — Un ejemplo real

Tomemos a Metallica.

Durante años muchos vimos:

  • James como el líder (guitarra y voz)

  • Lars como “el niño rico”

  • Kirk como el virtuoso

  • Jason (y luego Robert) como… el bajista

Pero en entrevistas, James ha dicho algo clave:
cuando se trata de contratos y decisiones importantes, todos voltean a ver a Lars.

Bandas que han tocado con ellos lo confirman:
Lars está en backstage, conectando, negociando, hablando.

Con el tiempo muchos dicen:
“ya deberían sacar a Lars, ya no es tan bueno”.

Pero ¿cómo vas a sacar al verdadero líder de Metallica?

Duele aceptarlo, pero es la verdad:
James es la cara que vende,
Lars es quien lleva las riendas.

Y funciona porque cada miembro entiende su rol:

  • James escribe letras que conectan

  • Lars estructura y dirige

  • Kirk complementa

  • Robert aporta mucho más de lo que se ve

Eso es un proyecto, no solo una banda.


Cuando el proyecto es para vivir de él

Si tu intención es vivir de tu música, tendrás que:

  • hacer sacrificios

  • perder más batallas de las que ganarás

  • aceptar que no todos avanzarán contigo

En algún punto hay que sentarse, hablar claro y ver quién realmente está dispuesto a seguir ese camino.

Si alguien no lo está, lo más sano es dejarlo ir y buscar a quien sí entienda lo que implica el proyecto.


No todos hacen lo mismo (y está bien)

En una banda:

  • alguien conecta mejor con la gente

  • otro compone mejor

  • alguien sabe grabar demos

  • otro consigue fechas

  • alguno entiende redes, números o logística

Pero igual de importante es reconocer lo que no saben hacer y resolverlo.

Observar qué funciona en otras bandas no es copiar, es aprender.
Y aceptar que hay que invertir, aunque incomode.


El show también importa

Escuché de una banda que no solo se enfoca en tocar bien, sino que invierte en:

  • láseres

  • humo seco

  • una botarga que abre el slam

Y es brillante.

Si tienes canciones en inglés, riffs potentes y una botarga armando el caos, aunque no entiendan la letra, el show se vuelve inolvidable.

De ahí viene la palabra: SHOW.

Analiza a las grandes bandas:

  • cómo hablan al público

  • qué hacen antes y después del concierto

  • cómo construyen la experiencia

Y pregúntate:
¿qué de todo eso puede encajar en mi proyecto?


Probar, ajustar, evolucionar

Pantera empezó con una estética muy distinta.
Cuando entendieron que no era lo suyo, ajustaron sonido e imagen… y se volvieron leyendas.

Slipknot no nació con la idea de las máscaras.
La propuesta fue rechazada por Mushroomhead.
Slipknot la aceptó… y fue el elemento que lo cambió todo.

Ghost llevó la estética a la teatralidad.
Y aunque la música sigue siendo lo esencial, el empaque marca la diferencia.

Ese “empaquetado” está en todos lados:

  • discos

  • shows

  • miniaturas

  • títulos

  • colaboraciones

  • cine, series, redes


La conclusión incómoda

Convertir un hobby en proyecto, y un proyecto en emprendimiento, implica ver las dos caras de la moneda.

Como artistas solemos ver solo la que nos gusta.
La otra —la que incomoda— es la que hace que el proyecto funcione.

Hay mucho más que hablar sobre esto, pero será en otro artículo.

Si te sirve este contenido, sígueme en redes para no perderte lo que viene.
Gracias por leer y mucha suerte con tu proyecto.

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